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Educar la inteligencia emocional


Redacción Agencias | 5/19/2017, 11:55 a.m.
Educar la inteligencia emocional
Los niños pueden aprender a controlar la inteligencia emocional | Foto Cortesía

Todos los papás imaginan, de forma consciente o no, cómo serán sus hijos de grandes, cómo les gustaría que fuesen, etc. Este tipo de cuestiones pesan sobre sus actos y se convierten en guías de sus decisiones y actuaciones respecto a los hijos. La intención de cualquier padre es educarlos lo mejor posible, ¡no cabe duda!, pero en ocasiones, las dudas, la escasez de estrategias o la falta tiempo los ponen a prueba. Sin embargo, trabajar la inteligencia emocional desde pequeños es vital para un sano desarrollo.

La infancia es una época clave para desarrollar las capacidades personales y sociales; y de todas ellas, debemos desenvolver la habilidad para gestionar la inteligencia emocional de los niños. Muchos estudios avalan la estrecha relación que hay entre tener éxito en la vida y una buena inteligencia emocional. Los psicólogos explican que "afortunadamente es una habilidad que se puede aprender y desarrollarla".

Los especialistas señalan que los niños aprenden imitando y los padres son las figuras de apego y referencia, el espejo en el que se miran. Lo primero que se tendría que hacer es pensar en cómo gestiona cada uno sus emociones haciendo un pequeño examen de conciencia con preguntas como: “¿Qué hacemos cuándo perdemos la paciencia? ¿Cómo reaccionamos ante la frustración? ¿Cómo nos comunicamos y relacionamos con los demás? ¿Qué actitud tenemos frente a un hijo que nos cuenta un problema?" Nuestros actos tendrán más peso en la educación que los consejos o discursos que ofrezcamos a los hijos.

Claves para educar la inteligencia emocional

  1. Enseñar al hijo a reconocer emociones y saber nombrarlas, tanto las propias como las ajenas. Para ello, es importante favorecer la comunicación: aprender a expresarse y a escuchar.

  2. Ayudar al niño a desarrollar empatía. Se pueden utilizar cuentos, experiencias propias, el juego simbólico… También es conveniente aceptar y estar abierto a los diferentes tipos de sentimientos. No existen sentimientos “buenos” o “malos”, lo importante es qué se hace con ellos y si se es capaz de gestionarlos. Por ejemplo, los berrinches infantiles darán paso a formas más aceptables de expresar una molestia.

  3. Hacer que se sientan seguros, marcando límites claros y adecuados para su edad. Al mismo tiempo hay que ofrecerles atención y cariño.

  4. No hay que sobreprotegerlos, los niños deben ir aprendiendo a tolerar la frustración. Para ello, es importante conocer las características del momento evolutivo en el que se encuentra nuestro hijo para no caer en infantilizarlo. Esto se traduce en darle las responsabilidades y la autonomía que les toca dependiendo su edad.

  5. Se debe potenciar la autoestima del niño dedicando diariamente un espacio para él.