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Niño superdotado: ¡Es un mito!


Redacción Agencias | 8/4/2017, 2:51 p.m.
Niño superdotado: ¡Es un mito!
Un estudio indica que no existen los niños superdotados | Foto Cortesía

Cuando el 15 de julio Maryam Mirzakhani falleció a los 40 años, sus allegados y colegas de profesión hablaban de ella en los medios como un genio. Desde que comenzó a ganar medallas de oro en las olimpiadas matemáticas durante su adolescencia en Irán, se ha elogiado su intelecto fuera de lo común, el cual le llevó a ser profesora en la Universidad de Standford desde los 31 y la primera (y, de momento, única) mujer en recibir la prestigiosa medalla Fields, el equivalente en matemáticas a un premio Nobel.

Con semejantes logros, sería fácil asumir que alguien tan excepcional como Mirzakhani debería de haber sido uno de esos niños que sobresalen desde la más tierna infancia. De esos que dicen su primera palabra a los seis meses, que hablan con un vocabulario impropio para su edad o que leen novelas a los cinco años. Sin embargo, si indagamos todavía más en la biografía de la matemática, veremos que lo único realmente extraordinario de su infancia fue haber lidiado con la guerra de su país contra Irak.

Mirzakhani no fue una alumna fuera de lo normal. De hecho, no le interesaban las matemáticas hasta que su hermano le mostró un famoso problema que había descubierto en una revista (en concreto, cómo sumar los números del 1 al 100 en menos de 10 segundos). “Por supuesto, la parte más gratificante en el momento 'eureka', la emoción del descubrimiento y el disfrute de entender algo nuevo; esa sensación de estar en la cima de la colina y tener una visión clara. Pero la mayoría de las veces, trabajar en matemáticas es una larga caminata sin una ruta trazada ni un destino a la vista”, aseguró en una entrevista a 'The Guardian'. Desde que se topó con la anécdota de Gauss, la curiosidad fue más fuerte que ella y el resto ya es historia.

Al alcance de todos

El ejemplo de Mirzakhani le sirve a las expertas en educación Wendy Berliner y Deborah Eyre en su nuevo libro 'Great Minds and How to Grow Them' (Ed. Routhledge) para argumentar que todos, excepto quizá los discapacitados mentales, podemos alcanzar los estándares asociados a los superdotados. Solo porque no fuiste admitido en la Asociación Española de Egiptología con 11 años, como sí hizo el televisivo niño prodigio Carlos Blanco (hoy un treintañero con tres carreras y dos doctorados), no significa que no puedas alcanzar cotas de lucidez en tu vida adulta.

Las autoras señalan que la infancia ordinaria de la iraní no dista mucho de la de otros “genios” contemporáneos. Hasta el gran paradigma actual de lo que consideramos una persona superdotada, Albert Einstein, no habló hasta los tres años y que ni siquiera pasó el examen de entrada en la Escuela Politécnica de Zúrich (aunque finalmente entró por sus aptitudes en matemáticas y física). Al respecto, el científico escribió: “No es que yo sea inteligente, sino que paso más tiempo con cada problema. La mayoría de la gente dice que el intelecto hace al gran científico. Están equivocados: es el carácter”.